Documentos revelan que se escondieron datos en informe sobre el Tren Maya

De acuerdo a nueva información contenida en los informes de actividades, documentos y borradores realizados por la consultora PriceWaterhouse Coopers (PWC) la cual fue contratada por FONATUR para realizar una Asesoría Económica Financiera, al parecer los  promotores del Tren Maya ocultaron información crítica relacionada con su trazado, la posible demanda y los riesgos constructivos esto con la finalidad de acelerar las obras y licitaciones del proyecto. Los documentos revelan que se escondieron datos y censuraron secciones en el Análisis Costo Beneficio que debe presentarse ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para dar luz verde a un proyecto.

Entre las casi siete mil 500 páginas que PWC entregó a Fonatur, se observa como diferentes críticas y precisiones fueron eliminadas de los informes finales. Supuestamente el Tren estaría funcionando a finales de 2023, pero esto podría no suceder.

Este megaproyecto consta de mil 500 kilómetros para crear un lazo en la península de Yucatán. Tiene tres ejes económicos: turismo, transporte local y mercancías. En 726 kilómetros desmantela y reconstruye las vías existentes para el Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec y en el resto serán nuevas vías. Los dos tramos más complejos, sin vía construida y que atraviesan las Reservas de la Biosfera de Calakmul y la de Sian Ka’an, serán construidos por el Ejército.

No es la primera vez que las autoridades censuran críticas al Tren Maya en informes encargados por ellas mismas, ni que retuercen la legislación para acelerar plazos, ni que son señaladas por solo hablar de los beneficios del proyecto y nunca de sus riesgos.

En junio de 2020, Fonatur decidió retorcer la legislación ambiental en contra del consejo y análisis de los asesores y estudios ambientales para poder comenzar la construcción sin tener una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA)

Finalmente la MIA para los primeros tres tramos del Tren Maya fue aprobada el 30 de noviembre de 2020, cuando ya las obras llevaban meses de avances. Ampliamente contestada por expertos y asociaciones, uno de los aspectos que no contempla son los llamados polos de desarrollo a lo largo de la ruta. Cinco estudios encargados por Fonatur  enlistan algunos de sus peligros potenciales: problemas ambientales, traer un desarrollo urbano desordenado, acrecentar un turismo depredador y convertir ejidos en hoteles.

Tanto desde Fonatur como desde Presidencia se ha amedrentado y criminalizado a los críticos con el Tren Maya. A los vecinos de barrios históricos y nuevos al lado de la vía se les ha tachado de invasores y aprovechados y a las organizaciones sociales y ambientales se les acusa de traidores a México, argumentando con falacias que están a sueldo de Estados Unidos para atacar el proyecto.

El 40% del derecho de vía está ocupado por construcciones y familias que prefieren decir “desalojo forzoso” que “relocalización consensuada”. Algunos juzgados huyen de los amparos contra el proyecto, teniendo que ser obligados por tribunales colegiados a admitir recursos contra el megaproyecto, mientras los ciudadanos amparados se sienten criminalizados desde el poder ejecutivo.

*Versión estenográfica de la cápsula del 2 de abril de 2022 en Radio Fórmula.