Vincula estudio colapso de civilización maya con cambio climático

Escrito por Oscar Ramírez Maldonado en Calentamiento global 12 noviembre 2012

Como en muchos de los grandes retos que la humanidad enfrenta y ha enfrentado, en el caso del cambio climático el mirar al pasado nos puede ayudar para comprender las dimensiones del problema y sus repercusiones posibles. Todo parece apuntar a que este fenómeno puede tener efectos devastadores en grandes extensiones de nuestro plantea, los cuales podrían colocar a la civilización moderna ante drásticas transformaciones e incluso su completa desintegración.

Según estudios recientes, el colapso de la civilización maya puede ser un buen espejo de lo que podría suceder en el mundo moderno, cuando los cambios climáticos provocan fallos en una estructura altamente especializada. Investigadores han descubierto que el mundo clásico maya sufrió un colapso al final de un periodo de clima seco, el cual desembocó en una sequía. A la par que el clima cambiaba, la civilización y sus productos se desintegraron, provocando una hambruna generalizada, guerras endémicas y el colapso de las ciudades.

Un estudio reciente, publicado la semana pasada en la revista Science, provee datos de los efectos que el cambio climático tuvo sobre la civilización maya. La investigación precisa de manera detallada los datos sobre el clima en un periodo superior a dos mil años en el área del moderno Belice. La información revela que ahí se dieron periodos alternativos de humedad y sequía en la región en que las ciudades mayas se desarrollaron.

El estudio se realizó utilizando los datos climáticos contenidos en estalagmitas y en la gran cantidad de evidencia arqueológica dejada por los mayas. Las estalagmitas son depósitos minerales que se crean por el lento goteo de agua en el interior de las cuevas.

“A diferencia de la actual tendencia de calentamiento global, que es provocada por la actividad humana, incluidas las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero, el cambio en el clima de Centro América durante el colapso de la civilización maya se debió a un masivo y ondulante patrón natural de clima”, apunta el estudio. “Este patrón climático alternado generó humedad extrema, que impulsó el crecimiento de la civilización maya, y periodos de clima seco y sequía en una escala de siglos”, señaló el autor principal de este estudio, Douglas Kennett, un antropólogo de la Universidad de Penn State.

Durante los periodos húmedos la agricultura se expandió y permitió el crecimiento de la población y de los centros urbanos. Este proceso reforzó el poder centralizado que los reyes de estos centros poseían. Los reyes eran conocidos por reclamar el crédito por los factores de los cuales la región dependía, pero de los cuales no tenían control como la lluvia y el clima. El mecanismo a través del cual tenían esta supuesta influencia sobre los elementos era el sangrado ritual por el que eran bien conocidos los mayas. Debido a que el poder de los reyes sobre sus súbditos dependía grandemente en el clima favorable para la agricultura, su reinado podría haber estado fuertemente influenciado por los cambios en el clima. Es muy fácil argumentar que la civilización moderna no es muy diferente, sin una agricultura a gran escala es difícil imaginar que algo de ella persista en un largo plazo.

Cuando las lluvias se detuvieron alrededor del año 660, el poder del rey debe haber disminuido enormemente, esto se correlaciono con un incremento a gran escala de las guerras por los entonces ya escasos recursos. “Se pueden imaginar a los mayas quedando atrapados en esta trampa”, señaló, “la idea es que ellos (los reyes) hacían que las lluvias llegaran, mantenían todo unido, y eso es genial cuando te encuentras en un periodo realmente bueno… pero cuando las cosas comienzan a ir mal, y ellos están haciendo ceremonias y nada sucede, entonces la gente se comienza a cuestionar si es ellos realmente deberían estar a cargo”.

“El colapso político de los reyes mayas llegó alrededor del año 900, cuando una prolongada sequía minó su autoridad. Pero la población maya duró por aproximadamente otro siglo más, cuando una severa sequía que se prolongo del año 1000 al 1100 forzó a los mayas a abandonar lo que solían ser sus grandes centros de población»

Los mayas también fueron responsables en parte del colapso de su sistema de agricultura. Su siembra, tal como la de la actualidad, conduce a la erosión del suelo y al agotamiento de los nutrientes. Ellos combatieron esto intensificando la siembra, utilizando más tierra y más irrigación, lo que a su vez generó una mayor erosión.

“Cuando el clima en el área cambió hacia la sequía, en un patrón largo llamado zona de conversión intertropical, potenció el impacto humando sobre el medio ambiente”, señala Kennett.

“Hay algunas analogías con ello en el contexto moderno, de las cuales deberíamos preocuparnos”, advierte el investigador. Se ha predicho que el cambio climático moderno podría muy bien minar al sistema de agricultura a lo largo de grandes extensiones del planeta, provocando una hambruna de enormes dimensiones, guerra y enfermedad, lo cual se extendería de los territorios afectados a los que no lo han sido, “tal como debe haber sucedido a la civilización maya”.

Fuente: cleantechnica.com, Reuters


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