4to. día: Copenhague una ciudad verde y la propuesta de Tuvalu

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Empezando el cuarto día de trabajo muy temprano con una reunión donde se presentaron los resultados de un estudio sobre enfoques sectoriales realizado para México y Brasil, pensé que sería buena idea explorar lo que ha hecho Copenhague para convertirse en una ciudad sustentable.

Copenhague ha decidido convertirse en una “CIUDAD VERDE” con grandes espacios públicos para la recreación de sus ciudadanos y para combatir las condiciones climáticas extremas causadas por el Cambio Climático. Una mezcla de factores ha orillado a los daneses a optar por una capital verde: la pérdida de biodiversidad, la presión hacia los ecosistemas por el crecimiento urbano sin control, la propia vulnerabilidad de la ciudad y el cambio climático han sido sin duda alguna determinantes para la transformación. Los espacios verdes en las ciudades no sólo son básicos y esenciales para el bienestar físico y mental de sus habitantes: parques, árboles, plantas, infraestructura verde, sirven para limpiar el aire, proveer sombra, enfriar la Ciudad, recolectar agua de lluvia, entre otros. Las áreas verdes urbanas son pulmones para la ciudad y sirven para crear ambientes sanos tan necesarios en ciudades densas.

¿Cómo se consigue ser una Ciudad verde? Bueno primeramente, instalando parques en cada lugar vacante, esto incluye paredes, fachadas y azoteas. Una ciudad verde tiene calles verdes y corredores verdes, utiliza todas las áreas extras para convertirlas en áreas verdes, campos deportivos y áreas de juego, que proveen espacios recreativos para niños y adultos al mismo nivel.

Resulta interesante como la decisión de convertirse en una Ciudad verde también convirtió  a Copenhague en una Ciudad Saludable. Históricamente las ciudades han sido una fuente de enormes retos en la salud, ya sea por epidemias, hacinamientos y poca higiene. Hoy en día los avances en salud pública minimizan estos riesgos –sobre todo en los países desarrollados- pero la vida en las grandes ciudades sigue generando un gran número de enfermedades tanto físicas como mentales.

Se le llama “ciudad saludable” a aquella donde sus elementos básicos: agua, tierra y aire están suficientemente limpios que permite su uso sin tratamiento previo en la ciudad. Es también la ciudad que promueve entre sus habitantes a comprometerse en actividades físicas tanto de manera recreativa como de forma cotidiana, por ejemplo en Copenhague el uso de la bicicleta es algo natural y que práctica un gran porcentaje de la población, resulta prácticamente imposible ver a una persona obesa en esta Ciudad.

43 Este tipo de ciudades deciden superar el tráfico, el ruido, la contaminación por partículas, la contaminación del agua y la insuficiente práctica de actividad física. Cuentan con dos tipos de corredores: azules y verdes que estimulan la práctica de actividades tanto planeadas como espontáneas. Una ciudad saludable es antes que todo una ciudad segura donde la gente puede andar libremente en bicicleta o a pie, una ciudad que desde su trazo y diseño invita a la actividad física, que útil sería tener ciudades así en México, sobre todo con el alto porcentaje de obesidad que tenemos.

Convertirse en una Ciudad verde no es tan difícil, pero requiere de gran voluntad política. Lo primero que debe hacerse es repensar la manera como nos movemos en la ciudad, como la usamos y como todos sus espacios pueden reconfigurarse en espacios de fácil uso para varias actividades. Una ciudad saludable tiene un muy buen sistema de manejo de los residuos (basura) y el reciclaje, una ciudad que provee posibilidades para que las actividades físicas y al aire libre sean prioritarias para sus ciudadanos: caminatas por los muelles, corredores verdes, parques, zonas peatonales y de ciclistas exclusivas aunque no separadas, etc.

Es innegable que aún con el cielo gris que nos ha acompañado estos días, Copenhague es una ciudad que vale la pena explorar en bici, caminando o en transporte público.  En México tendremos que hacer un esfuerzo enorme para ponernos a la altura de esta ciudad y las oportunidades de cuidado del medio ambiente y salud recreativa que ofrece a sus visitantes, todo en un espacio seguro y agradable.

Regresando al tema que nos interesa, el de las negociaciones internacionales con motivo de la COP 15, hoy se celebró el día de la juventud. Una ola de camisetas naranjas lleno el Bella Center, por todos lados se podían leer las frases: ¿Cuántos años tendrás tú en el 2050? y No pongan entre paréntesis nuestro futuro (haciendo alusión al texto de negociación).  Los grupos de jóvenes manifestaron que: “Es necesario hacer algo ahora, si seguimos esperando las metas de reducción los impactos que enfrentaremos del cambio climático serán irreversibles. Demos una oportunidad a nuestro planeta, demos una oportunidad a nuestra supervivencia”, fue el clamor de muchos.

Uno de los momentos más  emocionantes de esta Conferencia ha sido la presentación de TUVALU, quienes propusieron un Protocolo, que de acuerdo con uno de sus representantes, no busca sustituir Kioto si no complementarlo, al incluir una visión compartida y de largo plazo, así como metas para limitar el aumento de temperatura a menos de 1.5ºC y estabilizar la concentración de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en 350ppm (partes por millón).  De acuerdo con su vocero las Partes en Copenhague deberían adoptar dos acuerdos jurídicamente vinculantes:  1) Una  modificación al Protocolo Kioto y 2) un Protocolo Copenhague. Costa Rica y  Australia apoyaron esta propuesta, ya que consideran que un nuevo Protocolo será la mejor manera de alcanzar las reducciones necesarias.

Japón también dio una buena noticia, pues aumento su porcentaje de reducción del 18% original a 25%. Si bien estos compromisos no son suficientes para alcanzar un acuerdo jurídicamente vinculante, empiezan a dejar entrever la voluntad de los países por establecer metas más ambiciosas.

42 Claro, no todo es miel sobre hojuelas y mientras avanzamos en algunas metas de reducción, algunos países de manera poco clara y transparente están debilitando los objetivos globales para REDD (Reducciòn de Emisiones por Degradaciòn y Deforestaciòn). Sin este objetivo existe un alto riesgo de que las emisiones por destrucción de los bosques se prolonguen con efectos devastadores –uno  de los miembros del Climate Action Network (CAN) ha señalado que es como empezar una carrera sin saber dónde está la meta y sin un reloj que mida tu velocidad para saber cuándo parar. Los países en desarrollo necesitarán, forzosamente, de apoyo financiero, no sólo para construir y fortalecer sus capacidades, pero para detener la deforestación, proteger la biodiversidad y mantener la viabilidad de comunidades forestales sustentables.  Si países como Brasil e Indonesia han puesto sobre la mesa ambiciosas metas de reducción de emisiones controlando su deforestación y degradación, los países desarrollados deben dejar ver el color de su dinero para el corto y largo plazo, por no decir el INMEDIATO. Estamos acostumbrados a cosechar bosques para conseguir dinero, ahora necesitamos cosechar dinero para salvar bosques.

Así termina el cuarto día de trabajo en esta Conferencia, en donde como puede suceder de todo, unos extraterrestres de cara verde empiezan a buscar líderes del Cambio Climático para motivarlos a firmar un acuerdo jurídicamente vinculante.