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Morelos ha perdido el 3% de sus áreas protegidas
El crecimiento desmedido de la mancha urbana, los tiraderos clandestinos de basura, el crecimiento de los terrenos de cultivo, la tala clandestina y los inciencios han provocado la pérdida de el tres por ciento de áreas naturales protegidas en el estado de Morelos. Según José Iván Fernández Galván, titular de la Profepa en Morelos, esto significa un grave impacto para el medio ambiente y calificó como urgente que los municipios intervengan para evitar que se expidan licencias de construcción en estas áreas.
Fernández Galván estimó que el 26.7 por ciento de la superficie total del estado (131 mil 942 hectáreas) son áreas naturales protegidas, de las cuales el 3% se han perdido. El funcionario destacó que en las áreas en donde la mancha urbana ha crecido de manera desproporcionada, es casi imposible su regeneración mediante campañas de reforestación, lo cual hace más crítica la situación que en las áreas que han sido afectadas por la tala clandestina. En 13 municipios del estado se distribuyen las diez áreas protegidas que en él existen. Cuatro de ellas son federales y seis estatales. Las áreas naturales de carácter federal son el Tepozteco, las Lagunas de Cempoala, Iztaccíhuatl-Popocatépetl, el Corredor Biológico Chichinautzin y la Sierra de Huautla; las estatales son el Texcal; los Sabinos, Santa Rosa y San Cristóbal (en el río Cuautla); la Sierra Montenegro y las Estacas.
Vía: El Sol de Cuautla
Preocupante el futuro de los bosques tropicales
Entre el 55 y el 82 por ciento de los bosques tropicales húmedos y su biodiversidad serán distintos en el año 2100 a como los conocemos hoy día debido a que se verán afectados en mayor o menor medida por el cambio climático, la tala, los cambios en los usos del suelo y la deforestación, según un estudio dirigido por el científico del Carnegie Institution’s Department of Global Ecology (EEUU), Greg Asner.
El estudio, publicado en Conservation letters, es el primero que considera de forma conjunta los efectos del cambio climático y de la deforestación y la tala selectiva para los ecosistemas de los bosques tropicales y puede ayudar a los conservacionistas a conocer dónde poner sus esfuerzos para que sean más eficaces.
En este sentido, Asner propone a los gestores de tierras que "para las áreas del globo terráqueo que se prevé que sufran más por el cambio climático, enfoquen sus esfuerzos en reducir la presión de la deforestación, ayudando a las especies a adecuarse al cambio climático o mejorando su habilidad para moverse a tiempo".
Los bosques tropicales albergan a más de la mitad de las plantas y animales de la Tierra, pero el efecto combinado del cambio climático y la tala les fuerza a adaptarse, moverse o morir.
Para realizar el estudio, los científicos han observado los usos de la tierra y el cambio climático, mapas de satélite sobre la deforestación y la tala, así como información con los cambios previstos en la vegetación futura de 16 climas diferentes. De esta forma, han creado escenarios sobre cómo diferentes especies podrían experimentar una remodelación geográfica hacia 2100.
Por regiones, en América Central y Sudamérica, el cambio climático podría alterar hasta dos tercios de la biodiversidad de los bosques tropicales húmedos. En esta línea, los investigadores apuntan que este escenario sumado a los cambios en los usos del suelo podría provocar en la cuenca del Amazonas cambios de biodiversidad en más del 80% de la región.
Concluye Congreso Forestal Mundial en Buenos Aires, Argentina
El viernes pasado concluyó la XIII edición del Congreso Forestal Mundial, realizado en Buenos Aires, Argentina, del 18 al 23 de octubre. Con la participación de más de 7200 delegados de todo el mundo, el evento buscó plantear debates sobre la administración sustentable de los bosques en un momento en el que éstos son vistos como herramientas clave para enfrentar el cambio climático global.
Pero las conversaciones dentro del congreso no rondaron en torno a mantener a los bosques como templos sagrados en los que no hay que interferir. Por el contrario, en la mayoría de las discusiones se planteó claramente el hecho de que hay numerosas personas en el mundo que dependen de los bosques para subsistir, y por ello se habló en todo momento de un uso ‘responsable’ de los mismos.
Estás son algunas de las cosas que se dijeron durante el congreso:
-Los bosques no son solamente sumideros de carbono: albergan dos tercios de la diversidad biológica que habita en la tierra a nivel mundial, generan bienes ecológicos importantísimos como agua, comida e ingresos, con más de 5000 productos forestales que consume el hombre, y son también parte de la identidad de miles de millones de personas;
-Cualquier decisión que se tome para la conservación de bosques debe considerar el mejorar las condiciones de vida de las personas que viven de los mismos. También, porque la pobreza y falta de recursos de estos pueblos son algunas de las causas de deforestación indiscriminada en muchos países del mundo;
-Con una población que crece y debe ser alimentada, es imposible frenar por completo la deforestación. Pero la expansión de las fronteras agrícolas, la producción de biocombustibles y la utilización de los bosques debe ser llevada a cabo en forma responsable y con planificación;
-Los bosques dentro de las ciudades pueden ser poderosas herramientas para combatir y adaptarse a las consecuencias del cambio climático;
-Si bien los programas REDD y REDD+ (Reducción de Emisiones de Carbono por Deforestación y Degradación de Bosques) pueden ser interesantes herramientas para enfrentar el cambio climático, sus detalles deben simplificarse para que puedan ser aplicados en forma más dinámica;
-Para lograr avances en la conservación se debe trabajar en forma coordinada con gobiernos, organizaciones y comunidades nativas;
-Es necesario tener mayores sistemas de monitoreo y colección de datos sobre los bosques y vegetación, para poder tomar decisiones más informadas.
Las autoridades del evento elaboraron dos documentos: uno con las conclusiones oficiales de las presentaciones y otro con algunas recomendaciones que serán llevadas a la Cumbre Climática de Copenhague. Los mismos serán publicados los próximos días en CFM2009.org.
Resta por ver si los líderes del mundo podrán encontrar en diciembre formas efectivas de manejar los bosques del planeta para evitar las consecuencias del calentamiento global y afrontar los cambios que ya están teniendo lugar en distintas regiones del globo.
Estudio muestra que deforestar el amazonas no hace a los habitantes de la región más ricos
155 mil kilómetros cuadrados del amazonas han desaparecido desde al año 2000 para obtener madera y para tener nuevas tierras para la agricultura y la ganadería. Más allá del drama ecológico que ello significa, un estudio publicado en la revista Science muestra que la deforestación en el amazonas no genera riqueza para las comunidades que lo hacen.
Aunque en un principio pueden llegar a aumentar rápidamente su ingreso, en pocos años la situación económica de los pobladores va deteriorándose hasta no obtener casi beneficio alguno. Para llegar a estas conclusiones los expertos analizaron las expectativa de vida, alfabetismo e ingreso de personas que habitan en 246 áreas alrededor del Amazonía brasileña.
La explicación de los científicos de este fenómeno es que si bien en un principio las nuevas áreas reciben infraestructura e inversiones, rápidamente la madera se acaba y las tierras dejan de ser productivas, además de que llegan a la zona más población buscando un poco de la riqueza que de principio se generó.
Ana Rodríguez del Centro de Ecología Funcional y Evolutiva de Francia, autora líder de este estudio, dijo: “El Amazonas es globalmente reconocido por su valor natural sin paralelos, pero es también una región muy pobre. Se ha asumido generalmente que reemplazar la selva con tierras de pastoreo y agrícolas es el mejor acercamiento a satisfacer las legítimas aspiraciones de desarrollo de la región. El estudio puso a prueba esto. Lo que encontramos fue que si bien la frontera de la deforestación puede dar mejoras iniciales en ingreso, expectativas de vida y alfabetismo, esas ganancias no se sostienen.”
La solución posible a este grave problema, que afecta no sólo al medio ambiente mundial, también a la economía de millones de personas, es que los países ricos paguen a los brasileños por mantener su selva. Ésta quizás sea la única forma en podrá conservarse ahí todo el carbono ahí almacenado naturalmente, pero al mismo tiempo dándole a los habitantes de la región un ingreso justo.
Vía: The Guardian


