La pesca, los subsidios y el colapso II: la triada tóxica de Pauly

Escrito por Eugenio Fernández Vázquez en Agua,Comercio,Ecosistemas 25 enero 2011

La pesca del mundo está acercándose cada vez más al colapso. ¿Por qué, siendo el mar tan ancho y el pescado tan abundante? En esta serie de seis artículos que publicaremos a lo largo de esta semana, intentaremos responderlo, y explicar el papel que juegan los subsidios gubernamentales en esta espiral que amenaza con dejarnos sin cocteles ni ceviches.

Foto: Eugenio Fernández Vázquez, con licencia CC

El doctor Daniel Pauly explicó que la tragedia de los comunes de la que hablamos en el artículo anterior fue consecuencia de una “triada tóxica”. Esta triada perversa está compuesta por tres expansiones distintas, causa y efecto del colapso de sucesivos ecosistemas y poblaciones de especies.

La primera expansión que Pauly cita fue un crecimiento del área geográfica en la que se desarrollaba el esfuerzo pesquero, primero hacia los mares del norte y el Ártico, después hacia los trópicos. Esta expansión fue posible gracias a la industrialización de la pesca y a la aparición de los motores. Esto permitió que no fueran sólo el capitán Ahab y balleneros por el estilo los que pescaran en altamar: el sector entero perdió de vista la tierra.

Hubo también una expansión batimétrica, o sea, de profundidad. Esto implicó, por un lado, un cambio de la pesca y el inicio del aprovechamiento de especies que viven mar adentro. Por el otro, provocó que se explotaran especies de aguas profundas, con baja productividad, gracias a la pesca de arrastre.

Esto, dice Pauly, ha provocado que se alteren las cadenas alimenticias, al reducir el número de depredadores finales. Además, ha desencadenado la tercera expansión, la taxonómica. En esta, los humanos hemos expandido nuestro menú: comemos especies marinas cada vez más cercanas a la base de la cadena alimenticia, llevándola peligrosamente hacia su fin, o las alimentamos a los peces que criamos en granjas, con el mismo efecto.

Estas expansiones, sin embargo, no hubieran sido posibles sin intervenciones que distorsionaron el mercado, las posibilidades de mantener la oferta, y la demanda por parte de los consumidores. Es decir, sin subsidios – buenos, malos y feos, por usar los términos de un estudio de la Universidad de British Columbia que revisaremos en la próxima entrega – no se hubiera llegado a esta situación.

Otros artículos de la serie:

I. La tragedia de los comunes

III. Los subsidios según UBC

IV. ¿Qué es, y qué no, un subsidio?

V. ¿Qué permitir y qué prohibir?

y VI. ¿Qué pasa en México?




La pesca, los subsidios y el colapso I: la tragedia de los comunes

Escrito por Eugenio Fernández Vázquez en Agua,Comercio,Ecosistemas 24 enero 2011

La pesca del mundo está acercándose cada vez más al colapso. ¿Por qué, siendo el mar tan ancho y el pescado tan abundante? En esta serie de seis artículos que publicaremos a lo largo de esta semana, intentaremos responderlo, y explicar el papel que juegan los subsidios gubernamentales en esta espiral que amenaza con dejarnos sin cocteles ni ceviches.

Foto: Lionel Grove, licencia CC

El pescado del mundo se acaba. Prácticamente todos los países y todas las pesquerías tienen el problema de que los peces que hay en los mares están en deterioro o al borde de su capacidad. Según la Carta Nacional Pesquera de México, por ejemplo, el 80% de las pesquerías del país están al máximo de su capacidad o en deterioro. En el Atlántico se da uno de los casos más sonados también, el del atún rojo, que está a punto de considerarse especie amenazada.

Que los problemas con los mares abunden por el mundo tiene una razón fundamental: que los recursos pesqueros no son sólo un bien común, que compartimos todos, sino uno de los más difíciles de controlar. Como comunes, las pesquerías se clasifican bajo la categoría de “common-pool resource”, o “recurso común”, aunque la traducción al español es algo imprecisa. Este tipo de comunes son los que son difíciles de “encercar”, de los que es difícil excluir a alguien, y cuyo consumo por alguien “rivaliza” con el de otro[1]. Es muy difícil excluir de facto a alguien de un banco de peces, mucho más si esa especie es altamente migratoria, y si un país o empresa extrae muchos peces está quitándoselos a los demás.

En ausencia de reglas sobre su manejo establecidas entre los actores que tienen acceso a los bienes, los recursos comunes son muy susceptibles de caer en lo que Garrett Hardin, en un artículo clásico, llamó “tragedia de los comunes”[2]. En ese escenario, puesto que hay rivalidad entre los actores con acceso al recurso, y no hay forma de excluir a nadie, cada actor tiene incentivos para apropiarse de todo lo que pueda. Esto provoca que el recurso se aproxime al colapso, lo que, a su vez, hace que cada actor tenga incentivos para extraer la mayor cantidad posible del recurso en el menor lapso de tiempo. De esta forma, se entra en una espiral que acelera todavía más el colapso del recurso en cuestión.

Hay un riesgo muy alto de que los recursos pesqueros del mundo sufran, otra vez en algunos casos, y muy pronto en el de todos, una tragedia similar. Sin un acuerdo sobre el manejo de los recursos pesqueros globales –uno que incluya también a los grandes productores y a los grandes consumidores, y que además se cumpla–, cada país y cada corporación productora tienen incentivos para extraer todo lo posible ahora, y aprovechar después el sobreprecio provocado por ese mismo colapso.

Así, la espiral va avanzando cada vez más hacia el fondo, expandiéndose gracias a lo que Daniel Pauly llamó la «triada tóxica», y de la que hablaremos en el siguiente artículo.

II. La triada tóxica de Pauly

III. Los subsidios según UBC

IV. ¿Qué es, y qué no, un subsidio?

V. ¿Qué permitir y qué prohibir?

y VI. ¿Qué pasa en México?


[1] Los comunes se clasifican según su excludabilidad y la rivalidad de consumo. Los “bienes públicos” (el aire, la paz), son aquellos de los que todos disfrutamos y cuyo consumo por alguien no impide que otro lo disfrute. Los bienes privados son rivales y excluibles (el producto de una granja privada), mientras que los “bienes de club” son excluibles pero no rivales (la televisión por cable).

[2] Publicado en 1968, marcó el inicio de los estudios sobre manejo de la propiedad común y dio un vuelco a la economía y a la economía, política y sociología ambientales: http://www.sciencemag.org/cgi/content/full/162/3859/1243




Productos orgánicos en nuevo tianguis en Guadalajara

Escrito por Agustín Mustieles en Comercio 17 marzo 2009

ti Cada viernes de quincena, en Av. Circunvalación Jorge Álvarez del Castillo 1078, casi esquina con Plan de San Luis, en la colonia Mezquitán Country en Guadalajara, Jalisco, se realizará el Ecotianguis. Ahí, todos los habitantes de esa ciudad podrán encontrar, en sus 20 puestos, alimentos orgánicos como verduras, granos, hortalizas y miel de abeja, además de productos para limpieza biodegradables.

En este tianguis se quiere dar a conocer toda la gama de productos orgánicos que se están comercializando en el país, además de promover el comercio justo. Busca, además, apoyar a las cooperativas campesinas y los procesos en el campo sustentables.  Este proyecto es una iniciativa de la Secretaría de Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable del Estado de Jalisco.

Vía: Vivir México




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