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4to. día: Copenhague una ciudad verde y la propuesta de Tuvalu
Empezando el cuarto día de trabajo muy temprano con una reunión donde se presentaron los resultados de un estudio sobre enfoques sectoriales realizado para México y Brasil, pensé que sería buena idea explorar lo que ha hecho Copenhague para convertirse en una ciudad sustentable.
Copenhague ha decidido convertirse en una “CIUDAD VERDE” con grandes espacios públicos para la recreación de sus ciudadanos y para combatir las condiciones climáticas extremas causadas por el Cambio Climático. Una mezcla de factores ha orillado a los daneses a optar por una capital verde: la pérdida de biodiversidad, la presión hacia los ecosistemas por el crecimiento urbano sin control, la propia vulnerabilidad de la ciudad y el cambio climático han sido sin duda alguna determinantes para la transformación. Los espacios verdes en las ciudades no sólo son básicos y esenciales para el bienestar físico y mental de sus habitantes: parques, árboles, plantas, infraestructura verde, sirven para limpiar el aire, proveer sombra, enfriar la Ciudad, recolectar agua de lluvia, entre otros. Las áreas verdes urbanas son pulmones para la ciudad y sirven para crear ambientes sanos tan necesarios en ciudades densas.
¿Cómo se consigue ser una Ciudad verde? Bueno primeramente, instalando parques en cada lugar vacante, esto incluye paredes, fachadas y azoteas. Una ciudad verde tiene calles verdes y corredores verdes, utiliza todas las áreas extras para convertirlas en áreas verdes, campos deportivos y áreas de juego, que proveen espacios recreativos para niños y adultos al mismo nivel.
Resulta interesante como la decisión de convertirse en una Ciudad verde también convirtió a Copenhague en una Ciudad Saludable. Históricamente las ciudades han sido una fuente de enormes retos en la salud, ya sea por epidemias, hacinamientos y poca higiene. Hoy en día los avances en salud pública minimizan estos riesgos –sobre todo en los países desarrollados- pero la vida en las grandes ciudades sigue generando un gran número de enfermedades tanto físicas como mentales.
Se le llama “ciudad saludable” a aquella donde sus elementos básicos: agua, tierra y aire están suficientemente limpios que permite su uso sin tratamiento previo en la ciudad. Es también la ciudad que promueve entre sus habitantes a comprometerse en actividades físicas tanto de manera recreativa como de forma cotidiana, por ejemplo en Copenhague el uso de la bicicleta es algo natural y que práctica un gran porcentaje de la población, resulta prácticamente imposible ver a una persona obesa en esta Ciudad.
Este tipo de ciudades deciden superar el tráfico, el ruido, la contaminación por partículas, la contaminación del agua y la insuficiente práctica de actividad física. Cuentan con dos tipos de corredores: azules y verdes que estimulan la práctica de actividades tanto planeadas como espontáneas. Una ciudad saludable es antes que todo una ciudad segura donde la gente puede andar libremente en bicicleta o a pie, una ciudad que desde su trazo y diseño invita a la actividad física, que útil sería tener ciudades así en México, sobre todo con el alto porcentaje de obesidad que tenemos.
Convertirse en una Ciudad verde no es tan difícil, pero requiere de gran voluntad política. Lo primero que debe hacerse es repensar la manera como nos movemos en la ciudad, como la usamos y como todos sus espacios pueden reconfigurarse en espacios de fácil uso para varias actividades. Una ciudad saludable tiene un muy buen sistema de manejo de los residuos (basura) y el reciclaje, una ciudad que provee posibilidades para que las actividades físicas y al aire libre sean prioritarias para sus ciudadanos: caminatas por los muelles, corredores verdes, parques, zonas peatonales y de ciclistas exclusivas aunque no separadas, etc.
Es innegable que aún con el cielo gris que nos ha acompañado estos días, Copenhague es una ciudad que vale la pena explorar en bici, caminando o en transporte público. En México tendremos que hacer un esfuerzo enorme para ponernos a la altura de esta ciudad y las oportunidades de cuidado del medio ambiente y salud recreativa que ofrece a sus visitantes, todo en un espacio seguro y agradable.
Regresando al tema que nos interesa, el de las negociaciones internacionales con motivo de la COP 15, hoy se celebró el día de la juventud. Una ola de camisetas naranjas lleno el Bella Center, por todos lados se podían leer las frases: ¿Cuántos años tendrás tú en el 2050? y No pongan entre paréntesis nuestro futuro (haciendo alusión al texto de negociación). Los grupos de jóvenes manifestaron que: “Es necesario hacer algo ahora, si seguimos esperando las metas de reducción los impactos que enfrentaremos del cambio climático serán irreversibles. Demos una oportunidad a nuestro planeta, demos una oportunidad a nuestra supervivencia”, fue el clamor de muchos.
Uno de los momentos más emocionantes de esta Conferencia ha sido la presentación de TUVALU, quienes propusieron un Protocolo, que de acuerdo con uno de sus representantes, no busca sustituir Kioto si no complementarlo, al incluir una visión compartida y de largo plazo, así como metas para limitar el aumento de temperatura a menos de 1.5ºC y estabilizar la concentración de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en 350ppm (partes por millón). De acuerdo con su vocero las Partes en Copenhague deberían adoptar dos acuerdos jurídicamente vinculantes: 1) Una modificación al Protocolo Kioto y 2) un Protocolo Copenhague. Costa Rica y Australia apoyaron esta propuesta, ya que consideran que un nuevo Protocolo será la mejor manera de alcanzar las reducciones necesarias.
Japón también dio una buena noticia, pues aumento su porcentaje de reducción del 18% original a 25%. Si bien estos compromisos no son suficientes para alcanzar un acuerdo jurídicamente vinculante, empiezan a dejar entrever la voluntad de los países por establecer metas más ambiciosas.
Claro, no todo es miel sobre hojuelas y mientras avanzamos en algunas metas de reducción, algunos países de manera poco clara y transparente están debilitando los objetivos globales para REDD (Reducciòn de Emisiones por Degradaciòn y Deforestaciòn). Sin este objetivo existe un alto riesgo de que las emisiones por destrucción de los bosques se prolonguen con efectos devastadores –uno de los miembros del Climate Action Network (CAN) ha señalado que es como empezar una carrera sin saber dónde está la meta y sin un reloj que mida tu velocidad para saber cuándo parar. Los países en desarrollo necesitarán, forzosamente, de apoyo financiero, no sólo para construir y fortalecer sus capacidades, pero para detener la deforestación, proteger la biodiversidad y mantener la viabilidad de comunidades forestales sustentables. Si países como Brasil e Indonesia han puesto sobre la mesa ambiciosas metas de reducción de emisiones controlando su deforestación y degradación, los países desarrollados deben dejar ver el color de su dinero para el corto y largo plazo, por no decir el INMEDIATO. Estamos acostumbrados a cosechar bosques para conseguir dinero, ahora necesitamos cosechar dinero para salvar bosques.
Así termina el cuarto día de trabajo en esta Conferencia, en donde como puede suceder de todo, unos extraterrestres de cara verde empiezan a buscar líderes del Cambio Climático para motivarlos a firmar un acuerdo jurídicamente vinculante.
3er. día: Repercusiones en Copenhague por el documento filtrado del gobierno danés
Muchos temíamos que durante la COP15 en Copenhague sucediera algo que entrampara las ya de por si paralizadas negociaciones. Por desgracia, el día de ayer se dio a conocer un texto que el gobierno danés había venido negociando de manera excluyente y al margen de la Conferencia. Como si el escándalo de los correos electrónicos pirateados en la Universidad de East Anglia en Gran Bretaña no fuera suficiente o la amenaza de grupos extremistas que invitan a manifestaciones violentas para detener el capitalismo y en contra de la Conferencia.
El día de hoy, el vocero de los países en desarrollo, el sudanés Lumumba Stanislaus Kaw Di Aping, señalo que el borrador del Acuerdo de Copenhague escrito por el gobierno danés es contrario a los principios básicos de las negociaciones internacionales y dijo: "El primer ministro danés está desesperado pero no debería confundir su carrera política con un acuerdo a cualquier precio. Debe haber un punto intermedio entre la voluntad de los países ricos y los pobres". Los países en desarrollo manifiestan su rechazo a este documento ya que ha sido diseñado por y para los países ricos, y denuncian que Dinamarca lejos de actuar de acuerdo con su papel de huésped de la Conferencia y buscar un terreno neutral, se ha puesto del lado de los países desarrollados, los cuales han obviado su responsabilidad histórica por haber dañado la atmósfera durante al menos los últimos cien años.
Sin embargo, no todo está perdido, pues de acuerdo a las propias palabras del embajador sudanés, esperan que el sentido común y la sabiduría triunfen, ya que entre varios líderes de los países desarrollados hay gente con mucha conciencia y entre la ciudadanía de estos países preguntarán a sus líderes: ¿De qué vale un acuerdo que servirá para destruir el mundo? ¿Para qué sirve? ¿Cuáles son las implicaciones políticas y de seguridad para este siglo?".
Por otra parte, Yvo de Boer, el secretario de la Convención de Naciones Unidas para el Cambio Climático, tratando de dar poca importancia al asunto, ha manifestado que ese borrador no debe tomarse en cuenta ya que nunca se ha colocado de manera formal en las negociaciones y que la mayoría de los países lo ven como un texto que no debe considerarse como base de la negociación.
En los temas relacionados con México, hoy el Embajador Luis Alfonso de Alba (Jefe de la Delegación Mexicana) expresó en plenaria la disposición de nuestro país de aprender de la experiencia de Copenhague, y reiteró la invitación a los miembros de las Naciones Unidas a participar en la COP16 (Conferencia de las Partes) que se llevará a cabo en el 2010 en nuestro país, específicamente en el Distrito Federal.
Obviamente resultará de gran utilidad la visita que tanto el presidente Felipe Calderón, como Marcelo Ebrard, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, harán a la capital danesa para que se den cuenta que ser anfitriones de este evento no es cualquier cosa. Necesitaremos una reestructura importante en nuestro sistema de transporte público, ordenar el de por si congestionado tráfico, ser acuciosos con la seguridad pública, se tendrán que tender los puentes entre el Gobierno Federal y el Gobierno Local –sin importar partidos ni ideologías políticas- trabajando hombro con hombro para hacer de nuestra capital un ejemplo mundial; y, sobre todo, realizar una transformación de fondo en nuestras políticas públicas energéticas con la finalidad de incrementar sustancialmente el porcentaje de energía que generamos a través de fuentes renovables, estándar que Copenhague ha colocado es alto, al ser un evento carbono neutral.
Segundo día: Posturas encontradas entre la Unión Europea y países en desarrollo en Copenhague
En el segundo día las expectativas continúan retando a la realidad. La sociedad sigue pidiendo, exigiendo, acción que se traduzca en un compromiso para solucionar esta crisis socioeconómica ambiental a la que nos enfrentamos y que hemos llamado Cambio Climático.
Es tan clara la afectación que desde el IPCC señalan que algunas de las consecuencias de la ausencia de políticas mundiales de mitigación para evitar el calentamiento de la Tierra en más de 2 grados centígrados serán que, en el 2020, entre 75 y 250 millones de personas carecerán de agua, y en algunos países los terrenos para agricultura se reducirán hasta en 50 por ciento; asimismo, dado que el océano se ha vuelto más ácido, se encuentra en riesgo la supervivencia de todos los organismos marinos.
Distintas delegaciones han anunciado sus metas de reducción. La UE señalo que reducirá 30% en el 2020, esto es un 10% más de su propuesta original, siempre y cuando Estados Unidos (quien ha sugerido un 17%) y China, mejoren sus metas de reducción, pues los compromisos de estos países no son suficientes para mantener el calentamiento de la Tierra por debajo de dos grados, el objetivo de la cumbre.
Sin embargo, tenemos que admitir que el cambio de actitud de la Casa Blanca ha sido total. Han traído una delegación enorme con científicos que todos los días explican los riesgos del calentamiento y las emisiones de gases de efecto invernadero, situación que sería impensable durante la administración Bush.
Sudáfrica anunció que espera reducir en 34% sus emisiones para el 2020 y en 45% para el 2050. Esta situación coloca gran presión para México, pues estamos a días que se anuncie que seremos la sede de la próxima Conferencia (COP16) y nuestro país aún no ha anunciado su meta de reducción para el 2020. Como recordarán, el año pasado durante la COP14 celebrada en Polonia, México anunció que aspiraba reducir en 50% sus emisiones para el 2050. Esperamos que el Presidente Calderón haga el anuncio de nuestra meta de reducción para el 2020 durante la visita que tiene programada la próxima semana.
El día ha transcurrido con la sombra de una división de posturas entre la Unión Europea y los países en desarrollo. Por una parte la UE con su deseo manifiesto de tener un protocolo distinto al de Kioto para que los países en desarrollo tengan también obligaciones concretas; por la otra, los países emergentes queriendo un segundo periodo del Protocolo de Kioto, que convenientemente no incluye compromisos para ellos.
En el grupo del Protocolo de Kyoto (AWG-KP: Ad hoc Working Group Kyoto Protocol), el Presidente John Ashe (Antigua y Barbados), dio la bienvenida a los participantes y explicó que el mandato de este grupo ad hoc es el de desarrollar una propuesta para hacer cambios al Protocolo de Kioto y definir los compromisos de reducción cuantificable de emisiones para los países Anexo I hacia el periodo Post Kioto 2012. Pidió a las partes que no perdieran el enfoque, y que aún cuando existen muchos documentos, no hay un texto formal de negociación. Pidió que se resolviera esta situación lo antes posible. Costa Rica leyó un documento con la postura de Centroamérica, donde invita a que el resultado de Copenhague sea consistente con el Protocolo y al Convención Marco, y que el periodo extendido del Protocolo de Kioto incluya compromisos jurídicamente vinculantes de reducción de emisiones por los países desarrollados (Anexo I). Añadió que para lograr la estabilización de 350 ppm los países Anexo I deben reducir sus emisiones en 45% en el 2020 y en 95% en el 2050, esto con línea base de 1990.
Comienza en Copenhague la COP-15, las esperanzas del mundo puestas en la capital danesa
Hoy comenzó la conferencia climática más grande e importante para la humanidad. Aquí todo está listo: más de 100 jefes de Estado, la base para un texto legal, 20.000 delegados y un mundo que exige acción. No hay pretextos, la voluntad política debe hacerse presente y hacer posible un cambio, no importa si eres país desarrollado o en desarrollo, el cambio climático puede alcanzarnos a todos.
Como ustedes saben, las organizaciones no gubernamentales, a través de la Climate Action Network (CAN), publica todos los días un boletín, llamado ECO. El día de hoy se leía en su titular: “Se espera que en Copenhague se llegue a un acuerdo FAB” Fair (justo), Ambitious (ambicioso), Binding (vinculante)”, y esto es más fácil decirlo que hacerlo cuando hay posiciones encontradas y la brecha entre los países en desarrollo y los desarrollados se ha abierto sobre todo en la confianza que tanto se requiere para una acción conjunta. La brecha se origina en el fracaso de reconocer el principio de “quien contamina paga” en las negociaciones sobre el cambio climático y el diálogo político. Es el resultado de décadas de compromisos sin cumplir en los campos de desarrollo y del comercio, como de los temores de que los países en desarrollo, con el rápido incremento de sus emisiones, no estén haciendo lo suficiente para frenarlas. Indudablemente esta brecha podrá repararse cuando los países industrializados cumplan con sus compromisos y los países en desarrollo aseguren una gestión transparente de los fondos y el fortalecimiento de sus capacidades y comunidades.
En este momento, se necesita un liderazgo dinámico, ágil y competente que pueda superar esta crisis de confianza y ayude al cumplimiento de los compromisos establecidos, sólo así podremos avanzar. La idea de movernos hacia sociedades de bajo carbono sin duda alguna es la máxima de esta reunión, los países en desarrollo tendrán que hacer un esfuerzo mayor para lograr esta transición en el corto tiempo que se necesita. Se deben crear las capacidades de adaptación y definir las medidas adecuadas para lograrlo. Pensar en medidas exitosas de adaptación sin reducir la pobreza y mejorar el desarrollo humano de la población, además de inútil resulta en una postura ridícula. Para adaptarse se necesita infraestructura institucional relacionada con el desarrollo, así como una muy buena gestión de los fondos que fluyan hacia las naciones en desarrollo.
Apenas ha empezado hoy, llevamos pocas horas después de la inauguración, y lo que hemos visto, es que los negociadores están conscientes que los ojos del mundo están puestos en ellos, que son ellos y solo ellos los que tienen en sus manos en este momento el futuro de la humanidad como la conocemos. Sin ánimo de sonar apocalípticos –pero un poco- los invitamos a ver el video que se presento al principio de la ceremonia de inauguración:
Mientras lo veíamos, no podíamos sino pensar en la urgencia de actuar, todos podemos hacer algo, desde apagar las luces en nuestra casa, usar el transporte público, cambiar nuestros hábitos de consumo, apoyar a productores locales, hasta exigir a nuestros gobiernos que lleven a cabo los cambios institucionales necesarios para convertirnos en una economía de bajo carbono.
Al terminar el video y con varios de los participantes con lágrimas en los ojos, suena un arpa y una trompeta un grupo de mujeres sube y empieza a cantar, se abre un camino a la esperanza, se empieza a perfilar y a unificar el deseo de hacer de esta reunión en Copenhague un verdadero Hopenhaguen (haciendo alusión a la palabra esperanza, que en inglés es HOPE) .
Inauguran el primer ministro de Dinamarca, Lars Rasmussen; la alcadesa de Copenhague, Ritt Bjerregaard; y Pachauri, Presidente del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC). “Podemos cambiar y tenemos que cambiar. El mundo ha depositado en nosotros su esperanza en un futuro mejor como pocas veces antes” Con estas palabras se abre la COP15 en Copenhague. Se defiende también la transparencia y la independencia del IPCC. Esto por los correos pirateados a la U. de East Aglia en Gran Bretaña. Pachauri dice: “La consistencia interna desde diferentes puntos de vista de la evidencia avala fuertemente el trabajo de la comunidad científica, incluidos los de aquellos señalados en los mails”, durante la ceremonia de apertura de la XV Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático de la ONU (Cop15). Continuar leyendo »
China, a 10 días de Copenhague, establece su compromiso de reducción de emisiones
China, por primera vez, y a 10 días que inicie la cumbre mundial en Copenhague sobre cambio climático, ha fijado sus metas de reducción de emisiones. El compromiso del gigante asiático es reducir sus emisiones en entre un 40 y 45 por ciento en 2020 en comparación a 2005, esto en relación a las emisiones generadas por el crecimiento de su Producto Interno Bruto. Además anunciaron que su primer ministro, Jen Jiabao, asistirá a la cumbre.
El ofrecimiento chino es diferente del de otras naciones que ofrecen cortes a sus emisiones totales. China, al ser un país en desarrollo, establece su compromiso a través de su PIB. Su compromiso es que cada punto porcentual del crecimiento de su economía implique un 45 por ciento menos de gases de efecto invernadero que los que generaban en 2005 para 2020.
En el caso, muy probable, que China siga creciendo económicamente, como lo ha hecho en los últimos años, sus emisiones totales seguirán creciendo, sin embargo, a un ritmo menor a como lo venían haciendo.
No es casualidad que China haga este ofrecimiento un día después que Estados Unidos fijara su propio corte de emisiones. Los países en desarrollo siguen esperando que los países ricos, sobre todo Estados Unidos, el gran generador históricamente de esta crisis global, sean los motores de la reducción de emisiones a nivel global.
China, de hecho, respondió fríamente a la oferta estadounidense de reducir sus emisiones totales en un 17% en 2020 con respecto a 2005: ‘EEUU es la mayor economía desarrollada y debe asumir sus responsabilidades históricas y obligaciones’, señaló en rueda de prensa el portavoz de turno del Ministerio de Asuntos Exteriores, Qin Gang.
La actual política china contra el calentamiento global también se compromete a aumentar hasta un 15% el porcentaje de uso de energías renovables como la solar o eólica sobre el total, donde sigue dominando (70%) una de las fuentes más contaminantes, el carbón.
También ha emprendido un masivo programa de reforestación, con el que promete plantar en los próximos años 60.000 millones de árboles y elevar al 20 por ciento la tasa de cobertura forestal nacional.
Vía: Terra
Copenhague: no todo está perdido
El ministro británico sobre Cambio Climático y Energía, Ed Miliband, todavía cree que el mundo llegará a un acuerdo vinculante y amplio sobre el cambio climático en la cumbre de Copenhague de este diciembre. Las potencias económicas del sudeste asiático ya se dieron por vencidas al respecto, y la clase política mundial va en franca retirada –con Estados Unidos, y en especial sus senadores, firmes en la retaguardia–, pero él, uno de los actores principales del proceso, mantiene la esperanza. En una charla en la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres (LSE), Miliband dejó claro lo que espera ver en Dinamarca y las claves para lograrlo.
“Estoy seguro de que podemos sacar un acuerdo comprehensivo [en la cumbre] que será consistente con lo que dice la ciencia y con la necesidad de mantener el calentamiento global por debajo de los dos grados centígrados”, dijo. El secreto para ello, según él, no está sólo en la innovación económica y tecnológica, sino en una forma innovadora de entender la política.
“Lo que necesitamos es una forma de política que deje atrás la política del ahora y se convierta en la política del bien común”. Esa nueva forma de ejercer el poder y de fijar las metas para las que es instrumento debe ser, según Miliband, una que “vaya más allá de la satisfacción de deseos inmediatos y trate a los ciudadanos como ciudadanos”, que “tenga en su corazón no sólo los intereses del consumidor de hoy, ni siquiera los del ciudadano en el término de su vida, sino que vea por las generaciones futuras y la justicia intergeneracional”, que “reconozca que el interés propio, en un sentido amplio, es un motor poderoso” y que “despierte un sentido de idealismo sobre lo que es justo aquí y en todo el mundo”.
Según Miliband, sólo con esa forma de entender el quehacer político –y precisamente gracias a ella– se podrá lograr un mundo mejor mañana y, en quince días, un acuerdo vinculante que permita que en 50 años todavía haya niños yucatecos, al frenar el aumento del nivel del mar frenando el aumento de las temperaturas.
Otros optimistas
Las últimas semanas han mostrado lo difícil que es para la clase política mundial ponerse de acuerdo para salvar a las próximas generaciones de vivir en un mundo mucho menos generoso que el actual. Sin embargo, hay algunos signos de que no todo está perdido y de que hay una (remota) posibilidad de que Miliband tenga razón en su optimismo.
Se filtró a la prensa que el gobierno de Barack Obama ha encontrado una fórmula que, si bien no es todo lo que el mundo exigía de él y de su país, podría salvar el acuerdo en la capital danesa. Según el diario británico The Observer, el encargado para cambio climático del Departamento de Estado estadunidense, Todd Stern, dijo que “se busca proponer un número provisional que sería plausible dentro de nuestra legislación”.
Según The Observer, esto sería como una donación de sangre para la cumbre –no la salvaría del todo ni cerraría sus heridas, pero la mantendría con vida. “Una meta provisional [de Estados Unidos], si la aceptan otros países, resolvería el problema de Obama. El Senado no habría tenido que pasar una ley doméstica antes de Copenhague, lo que implicaría que, si hace una oferta ahí, todavía podría ser rechazada en Washington. Pero si no hace ninguna oferta, lo más probable es que el acuerdo fracase de cualquier manera, y con él las esperanzas de combatir con rapidez el calentamiento global”.
Antes de eso, el mismo Obama logró sacar algo parecido a un compromiso con China de que ambos tratarán de salvar el acuerdo final en Copenhague. Tras su visita al país asiático –que junto con Estados Unidos emite a la atmósfera el 40% del total de dióxido de carbono que flota en el aire–, él y Hu Jintao, el mandatario comunista, emitieron una declaración conjunta diciendo que su meta en Copenhague “es tratar de lograr no un acuerdo parcial o una declaración política, sino un acuerdo que cubra todos los temas en las negociaciones y que tenga efectos operativos inmediatos”.
En lenguaje llano, lo que esto significa es que ninguno de los dos principales jugadores en la batalla por quién paga por salvar al mundo está dispuesto a sacar la cartera, pero tampoco están dispuestos a dar por muerto el acuerdo.
El futuro tratado de Copenhague agoniza, pero sus males todavía son curables.
Dinamarca invita a los jefes de estado y gobierno de 191 países a la cumbre sobre el clima de Copenhague
El gobierno danés a extendido una invitación a los jefes de estado y gobierno de los países que forman parte de la Organización de las Naciones Unidas a la cumbre que se realizará en el mes de diciembre en la ciudad de Copenhague, donde el mundo espera se llegue a un nuevo acuerdo para intentar frenar el calentamiento global.
Originalmente no se tenía planeada la asistencia de jefes estado a Copenhague, siendo los ministros de medio ambiente y clima quienes llevarían la máxima representación de sus países, sin embargo, ante la importancia que ha adquirido el tema, más de 40 líderes mundiales han manifestado su intención de asistir.
La conferencia de los jefes de estado está planeada para realizarse los últimos dos días de la cumbre, sin embargo, un vocero del gobierno danés afirmó que la invitación está abierta para que los que así lo deseen lleguen a Copenhague antes.
Fuente: Reuters


