El lobo mexicano vuelve aullar

lobo-mexicano-2Se sabe con certeza que actualmente existen 19 ejemplares libres de lobo mexicano, especie en peligro de extinción. Ante ello y como medida de control, cada uno porta collares que permiten ubicarlos durante sus recorridos por Sonora y Chihuahua, dio a conocer Jesús Lizardo Cruz Romo, asesor del grupo de manejo del Plan de Sobrevivencia de dicho mamífero, tras visitar el Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico (CCADET) de la UNAM.

Hace cuatro años que se realizó su reintroducción, y gracias a los esfuerzos de académicos, autoridades y dueños de ranchos, es posible escuchar nuevamente sus aullidos en nuestro país. Las estadísticas estiman que en cierto momento su distribución abarcó desde el sur de Estados Unidos hasta Oaxaca.

Los humanos comenzaron a envenenarlos o cazarlos debido al miedo que les generaban. En los más de cuatro años que lleva el programa interinstitucional, 21 ejemplares han sido puestos en libertad, dos se perdieron o fueron despojados de sus aparatos de localización y los ejemplares sobrantes formaron dos manadas, destacó Cruz Romo mientras impartía su conferencia El lobo mexicano: retos y expectativas de su recuperación.

En cuanto a este tema, detalló que en 1998 Estados Unidos puso en marcha diversas estrategias para rescatar al lobo mexicano. Fue así como nuestra nación se unió a este esfuerzo en el año 2011, cuando comenzó el programa en el que colaboran la UNAM, la Universidad Autónoma de Querétaro y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), por mencionar algunas instituciones.

En la década de 1950, los ganaderos pidieron a las autoridades que se hicieran cargo de estos carnívoros al ser los causantes de pérdidas económicas y portadores de rabia. De esta forma y con apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se echaron a andar medidas tan extremas como el uso del compuesto 1080 (monofluoroacetato de sodio), veneno prohibido en EU.

Esto propició que, tres décadas atrás, se declarara al lobo mexicano como especie en peligro de extinción. El especialista Roy T. McBride calculó que en 1978 su número apenas alcanzaba el medio centenar en territorio nacional. Como medida de prevención, capturaron cinco ejemplares en Durango, entre ellos una hembra preñada, de la cual nació la primera cría en cautiverio en el año de 1981. Después, en 1996 se integraron más lobos: uno proveniente del zoológico de Aragón y tres más del de Chapultepec.

El lobo mexicano es la subespecie más pequeña de los lobos de América del Norte, teniendo un tamaño similar al de un pastor alemán. Su peso va de los 20 a los 40 kilogramos, llega a vivir 12 años en cautiverio (en promedio) y ocho en vida silvestre (una hembra control superó los diez años y aún tiene crías); su organización social es de tipo jerárquica. Su época de celo ocurre una vez al año y sus camadas poseen de cuatro a seis cachorros, aseguró Cruz Romo, quien es egresado de la Facultad de Ciencias.

De las dos manadas mencionadas, una vive en Mesa de Lobos, Chihuahua, y cuenta con dos parejas alfa, cinco ejemplares nacidos en 2014 y seis cachorros de 2015. La segunda habita en el rancho Avena, Sonora, siendo dos parejas alfa y cuatro cachorros.

La alimentación de los ejemplares en control es complementada con puercos, pero prefieren venados de cola blanca, ardillas y zorrillos. Pese a que comen ganado, no quiere decir que arremetan contra vacas o corderos, sino que más bien tienen un comportamiento carroñero.

Mantener este programa de protección y conservación implica apoyo federal, áreas naturales protegidas, monitoreo en vida silvestre y atender casos de mortalidad, enfatizó Cruz Romo.

Entre 2011 y 2014 fueron documentados nueve ataques de lobos a cabezas de ganado en Sonora y Chihuahua, hecho que requirió el pago de 40 mil pesos de indemnización. En ese mismo periodo se registraron muertes lobunas por envenenamiento, arma de fuego y causas desconocidas, finalizó el experto.

 

Fuente: Agencia ID