Archivo de febrero, 2011
El CEMDA rechaza la aceptación parcial de la recomendación de la CDHDF por la Supervía
El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) rechaza la decisión del Gobierno del Distrito Federal (GDF) de “aceptar parcialmente” la recomendación 01/11 de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF). El 21 de enero de 2011 el CEMDA exigió al GDF aceptar en su totalidad dicha recomendación en virtud de las graves afectaciones al derecho a un medio ambiente sano, así como a todos aquellos derechos que permiten su goce efectivo; entre ellos, el derecho a la información publica, el derecho a la consulta y participación, y el derecho de acceso a la justicia.
La respuesta del GDF denota una falta de compromiso con los derechos humanos, en particular con la protección del medio ambiente sano, y desconoce sus obligaciones de prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones.
Las sequías tiran imperios: un estudio analiza los patrones de lluvia en México
Ahora resulta que los mayas no eran galácticos, ni numantinos de América que prefirieron destruir su civilización antes que rendirse a los conquistadores. Según un estudio que publicó Nature en su último número, la causa de la caída de los mayas y los toltecas fueron una serie de sequías muy atípicas que destruyeron la economía de esos imperios, y su capacidad de mantenerse en el poder.
El estudio fue realizado por David Stahle, de la Universidad de Arkansas, y sus colegas. Midiendo los anillos en el tronco de 30 ahuehuetes que obtuvieron en la barranca de Amealco, en Hidalgo, cerca de Tula, pudieron descubrir la intensidad de varias sequías ocurridas hace cientos de años y su duración.
Una de las sequías, por ejemplo, es exactamente anterior al fin del periodo Clásico de la época prehispánica; otra más, que duró casi 20 años, coincide con la caída del imperio tolteca, en el siglo XII, y una más coincide con la expansión del imperio azteca a finales del siglo XIV. De hecho, esa expansión de los aztecas puede haber seguido un patrón muy similar al de la Conquista: la sequía debilitó a los imperios, y el invasor aprovechó el momento.
Los aztecas, entonces, aprovecharon la sequía que dio al traste con sus adversarios, y Hernán Cortés aprovechó las revueltas agrarias que provocó el colapso de la economía del imperio azteca por una muy prolongada sequía que comenzó en 1514 y terminó en 1539.
“Nature”: el cambio climático es real y provoca más y peores inundaciones
Para los que todavía tenían alguna duda sobre las causas del calentamiento global, si éste era verdad, y si sus efectos serán – y son – tan desastrosos como parece, Nature publica hoy un artículo que analiza los patrones de lluvia de la última mitad del siglo XX. Sus conclusiones no dejan lugar a dudas: la emisión de gases de efecto invernadero han aumentado las temperaturas del planeta, lo que ha provocado una mayor humedad en la atmósfera, y esto ha provocado una mayor cantidad de inundaciones y lluvias catastróficas.
Hasta ahora, muchos de los escépticos sobre el cambio climático señalaban que ningún modelo de predicción meteorológica mostraba aumentos más allá de lo normal en las precipitaciones anuales y en las probabilidad de un desastre natural. Sin embargo, un equipo comandado por estudiosos del servicio meteorológico canadiense cruzó datos sobre lluvias en el hemisferio norte de 1951 a 1999 y descubrió que todas las predicciones y reportes subestimaban el cambio en los patrones de lluvias.
Según los resultados del estudio, “los aumentos en gases de efecto invernadero inducidos por el hombre han contribuido a la intensificación observada de eventos de mucha lluvia encontrados en aproximadamente dos terceras partes de las zonas del hemisferio norte para las que hay datos”. O sea, que el cambio climático no sólo es real, sino que es un desastre, y si no hacemos algo, y muy pronto, irá a peor.
La gráfica muestra los patrones de lluvia según varios modelos y los registrados en natural. Mientras más azul la marca sobre el mapa, más ha cambiado el patrón de lluvia. La franja de arriba son las observaciones reales, mientras que las dos de abajo son las proyectadas por los modelos.
Cada vez tenemos menos elefantes en el mundo
Desde que estalló la guerra civil en Liberia en los años ochenta, 19 mil elefantes han muerto a manos de cazadores furtivos. Hoy quedan tan sólo 1000 ejemplares, lo que significa que el país ha perdido el 95% de su población de elefantes en unas pocas décadas.
Los elefantes no tienen depredadores naturales. Los leones, por ejemplo, sólo pueden atacar a los terneros o animales ya muy enfermos. Hemos sido los humanos los que los hemos puesto en esta delicada situación Mientras que en el siglo XX se calculaba que en toda áfrica habrían entre 5 y 10 millones de elefantes, hoy hay cálculos que estiman que quedan ya tan sólo 400 mil.
El absurdo valor del marfil de sus colmillos en los mercados internacionales, sigue siendo el principal enemigo de los elefantes. Desafortunadamente, las constantes guerras civiles en Liberia entre 1980 y el 2003 dejaron los recursos de ese país desprotegidos y en manos de los humanos depredadores.
Actualmente Liberia está en proceso de reactivar su membresía en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES), un paso esencial para que en ese país africano pueda unirse a los esfuerzos internacionales para la protección de los elefantes y otras especies.
Vía: Treehugger
Gocta: la catarata que salvó una selva
Lo que son las cosas: un hombre sale una mañana a dar un paseo y, así como así, se topa con la tercera catarata más grande del mundo… que el mundo no sabía que tenía. Se trata de la catarata de Gocta, en la Amazonía peruana, y aunque la afirmación de que es la tercera más alta del mundo está en duda, hay consenso de que está entre las 15 mayores del planeta.
El hombre que la descubrió es un economista alemán llamado Stefan Ziemendorff. Ziemendorff se topó con la enorme cascada, de 771 metros de alto, cuando trabajaba en un proyecto de manejo de aguas residuales cerca de ahí. Para descansar, salió a buscar ruinas preincaicas, que abundan en la zona, y en lugar de una pirámide se topó con un enorme foso.
La caída Gocta está a tan sólo 30 kilómetros de Chachapoyas, una ciudad de 25 mil habitantes, pero nadie se aventuraba para allá, y a quienes si lo hacían, los habitantes de una aldea cercana, no se les ocurrió avisar al resto del mundo de que ahí estaba.
Hoy, gracias al turismo que ha comenzado a fluir a la zona, y según cuenta Slate.com, eso ha reducido la presión sobre la tierra alrededor y disparado el valor de la selva. Al final, una catarata desconocida y un turista despistado parecen haber salvado una enorme porción del Amazonas.
Vía Slate.com
La riqueza de México: lo que se gana en capital intangible se pierde en capital natural
Como decíamos ayer, hace un par de semanas se presentó el reporte La riqueza cambiante de las naciones, del Banco Mundial. Es un documento utilísimo que habla sobre los capitales (capital producido, capital natural y capital intangible) de los países, e incorpora las posibilidades de mantener esa riqueza en el futuro. El documento es verdaderamente interesante y es una nueva herramienta para entender el desarrollo actual del mundo y las posibilidades de aumentarlo.
Estas cifras, sin embargo, tienen que verse con mucha mayor profundidad para entenderlas del todo. Las dificultades para medir los servicios ambientales que nos brinda la biodiversidad (¿cuánto vale la absorción de CO2, o frenar la erosión, o regular la temperatura?), la dificultad para sustituir una forma de capital por otro (por muchas carreteras que se construyan, el pavimento no puede sustituir al agua) y la incertidumbre sobre los inventarios de algunos recursos (la pesca y la vida en los mares, por ejemplo), hacen que el reporte del Banco Mundial pueda ser engañoso si no se le toma con pinzas.
Según los datos del reporte, México logró aumentar su riqueza per capita en un 18% entre 1995 y 2005; Brasil, un 10%, y China casi la duplicó. América Latina en su conjunto aumentó su riqueza per capita un 10%, mientras que los países ricos, miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la hicieron crecer un 22%. Pero no es para echar las campanas al vuelo.
Si se ve la composición de ese crecimiento, está claro que la riqueza de México creció por las mejoras en la certeza jurídica que se registraron durante los últimos años del siglo XX y los primeros del XXI, además de por el aumento en la escolarización, pero el capital natural sigue perdiéndose en el país. Acabar con los bosques, mantener el campo abandonado y agotar las reservas de petróleo disminuyen nuestra riqueza, y hacen que nuestro crecimiento sea menos sustentable. El aumento de la riqueza de México se dio a pesar de que el capital natural restó 10% a ese crecimiento, y la degradación de los bosques 1%, la producción agrícola 2% y el agotamiento de las reservas de hidrocarburos 7%.
Algunas de estas mediciones pueden cambiar ahora que los productos agropecuarios han subido tanto de precio, pero la realidad de fondo es la misma: lo que ganamos en capital intangible lo estamos perdiendo en capital natural. En tres palabras: estamos destruyendo riqueza, y si seguimos así será difícil que en el futuro, inclusive en el futuro cercano, podamos seguir aumentando el nivel de vida.
La riqueza de las naciones: capital natural, producido y humano en el mundo
Al montón de cuentas y cifras que aparecen cada año sobre los países, se le acaba de sumar una más, pero ésta es distinta, y dice mucho más de lo que hasta ahora se había presentado. Se trata del último reporte del Banco Mundial sobre La riqueza cambiante de las naciones, que reúne y analiza los números sobre los recursos con los que cuentan los países del mundo, y las posibilidades de mantener esos recursos a futuro, o sea, qué tan sustentable es esa riqueza.
La diferencia fundamental de este trabajo – que elabora sobre uno anterior, ¿Dónde está la riqueza de las naciones?, también del Banco Mundial – es que no habla sobre ingreso, como hacen otras cifras (el PIB, por ejemplo, de una u otra forma), sino sobre el capital que permite generar ese ingreso. Y no sólo habla sobre el capital como lo entendemos generalmente, como recursos financieros o maquinaria, sino de los recursos que permiten echar a andar la economía: capital producido (máquinas, puertos, carreteras, vehículos, servidores de Internet… infraestructura, en fin), capital natural (la tierra y sus cosechas, los bosques, los recursos no renovables, áreas naturales protegidas) y capital intangible (educación, salud, la calidad de las instituciones y la certeza legal de los ciudadanos, entre otras cosas que están ahí pero no se pueden “tocar”). Incorpora también en la cifra total, y la de cada uno de los componentes, las posibilidades de mantenerlos en el futuro, descontando la destrucción de capital y sumando la acumulación.
Además de la explicación sobre cómo se construyeron las mediciones, qué elementos se incorporaron y por qué son importantes, La riqueza cambiante de las naciones presenta la evolución de esta riqueza entre 1995 y 2005. Aunque muchas de las cifras podrían haber perdido algo de sentido tras la crisis de 2008 que sigue hasta ahora, el reporte dice mucho sobre el estado del mundo.
Mañana les presentaremos cómo ha evolucionado la riqueza de México, y algunas dudas que hacen que estas cifras, aunque utilísimas, tengan que tomarse con mucho cuidado.






